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Hola soy Юлия (Yulia)

  • Yulia Dobrovolskaya
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Acerca de mí

Me gusta cocinar, jugar tenis de mesa y nadar. Me encanta pintar con acuarelas y bordar fotografías. Estudio idiomas extranjeros. Compongo música. Soy madre de tres hijos. Me gradué de licenciada en música. En este momento soy directora de un grupo de música juvenil. Ellos son unos músicos maravillosos. Mi trabajo con ellos constituye una fuente de inspiración y felicidad. Toda mi vida he estado rodeada de la música. Es mi laboratorio creativo. Estos músicos son mis amigos y tenemos opiniones parecidas. Es un trabajo difícil, pero trae gran gozo y celebración a mi alma. Amo a los niños. Son diferentes pero muy activos, curiosos y llenos de sueños. Disfrutan mucho aprender cosas nuevas sobre este mundo. Jugamos y aprendemos juntos. Cuando los niños prestan atención y se divierten, pueden hacer grandes descubrimientos, y lograr victorias y metas sin fin. Me gusta perfeccionarme y hacer trabajar a mi alma.

Por qué soy mormón(a)

He heredado un rico legado de fe de mis ancestros. Cuando estuve estudiando genealogía, aprendí acerca de ellos, lo que hacían, quiénes eran sus amigos y qué reputación tenían. Sentí una felicidad sincera cuando descubrí que pertenezco a familias nobles y dignas con valores morales elevados. Cuando escribía historias sobre mis antepasados, podía contemplar claramente los rasgos de personalidad que se pasaban de generación en generación invariablemente y que eran de gran valor para mí. Aprendí que el Evangelio surte gran influencia en nuestra vida. Eso no garantiza la ausencia de problemas tales como la enfermedad, la pérdida del trabajo, la hostilidad de algunos grupos de personas y demás. Pero cuando vivo el Evangelio, encuentro en mí misma la fuerza para superar problemas, para aceptar las cosas difíciles e incomprensibles que me sobrevienen en la vida y las veo como una oportunidad para llegar a ser mejor y desarrollarme más como persona. Sé quien soy. Soy hija de Dios. Y he confiado mi vida a Él. No es una confianza ciega, sino que compruebo con Él el mapa de mi vida. No le pido a Dios que haga por mí lo que no estoy dispuesta a dedicarle tiempo y esfuerzo. Trato mi vida y la vida de los miembros de mi familia como un precioso don; lo atesoro y sólo deseo llenarlo de cosas con las que deseo permanecer y las cosas que quiero recordar. Después de muchos años quiero echar un vistazo al pasado y, al evaluar mi senda y mis logros, ver que me gusta, que no tengo nada de qué arrepentirme y que mi vida no se ha desaprovechado. Amo a Dios. La Iglesia ha ayudado a mi familia a superar los momentos difíciles de nuestra vida. Nos sigue apoyando hoy. En la Iglesia encontré el maravilloso y precioso conocimiento de que las familias pueden ser eternas. Ese conocimiento es grandioso; nos hace responsables, ¡es por toda la eternidad!

La manera en que vivo mi fe

Una de las experiencias más inolvidables de mi vida cristiana tiene que ver con mi pueblo natal. Una vez fui asignada a organizar un comité de ayuda voluntaria en nuestra administración local para cuidar parques y otras áreas recreativas. Eso era algo nuevo para mí. Fue una oportunidad para compartir valores morales elevados, los que vivíamos en mi familia y entre los miembros de la Iglesia, con la gente que nos rodeaba, y darles a conocer que somos cristianos, a la vez que aceptamos la invitación del Señor de servir a nuestro prójimo. Encontramos las palabras precisas, nos reunimos con oficiales gubernamentales y fijamos la fecha para realizar actividades en conjunto con los miembros. ¡Qué alegría me dio ver a todas las familias, jóvenes y ancianos, unidos en maravilloso servicio a su pueblo natal! El trabajo fue bien organizado y lo realizamos con entusiasmo. Constantemente escuchamos comentarios positivos sobre el hecho de que un sector del pueblo estaba más limpio y más atractivo. ¡Todos estaban felices con el resultado! He tenido una oportunidad de enseñar a las mujeres jóvenes del barrio. Todas ellas tienen diferentes personalidades y niveles de instrucción, y quizás sean jóvenes, pero tienen experiencias en la vida. Es una maravilla observar cómo el consejo que reciben en las lecciones les permiten tener mayor autoestima y a valorarse a sí mismas como personas únicas. Las chicas aprenden a amar a su familia y a sentirse felices con ellas. Desarrollan sus talentos y piensan profundamente en sus metas y prioridades en la vida. En su juventud, las chicas encuentran fortaleza para permanecer alejadas de las drogas, el alcohol y el tabaco, de la pornografía y del lenguaje vulgar, de perder el tiempo en las redes sociales y en internet. Se visten con modestia, pero con buen gusto. escuchan buena música, e influencian positivamente a sus amigos con su ejemplo. Estoy orgullosa del éxito logrado por estas chicas y admiro su amor por la vida, su amistad y la confianza con que van por la vida. Estas chicas pueden lograr mucho en sus familias y en la sociedad.