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Hola soy Wilfried

  • Wilfried Möller
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Acerca de mí

Nací en 1938 y conocí a mi padre después de los ocho años, cuando la guerra terminó. Después de haber terminado mis exámenes de preparatoria (Abitur), estudié inglés, latín y geografía para convertirme en maestro de preparatoria en Münster, Bochum, Londres, y Lawrence, Kansas, EE. UU. Después de 1965, trabajé como profesor de maestros de inglés y fui director escolar hasta el año 2000. Desde 1964 he estado felizmente casado y tengo dos hijos y seis nietos. Mis áreas de interés son la música, el baile, la literatura, la historia,la religión, los viajes y las excursiones.

Por qué soy mormón(a)

Cuando era estudiante, me inquietaba el saber porque había tantas iglesias cristianas. Era claro que no era posible alcanzar la unidad cristiana por medio de los esfuerzos de los hombres (ecumenismo). Eso sólo se podría lograr mediante la restauración de la Iglesia de Cristo por medio de la autoridad de Dios. Así que en 1961, después de haberlo considerado mucho en oración, me uní a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya que reconocí que esta Iglesia enseñaba los preceptos originales de Cristo y que tenía la misma organización que tenía la iglesia original: Los hombres y las mujeres gozan de una condición de igualdad. A los líderes del sacerdocio se les permite contraer matrimonio y no se les paga por su ministerio; son independientes. Los niños pequeños, son puros e inocentes y no necesitan ser bautizados. Todos los hombres son hijos de Dios, independientemente de su edad, raza, historia, nacionalidad, religión, educación o profesión. Una familia saludable es la unidad central de una sociedad saludable.

La manera en que vivo mi fe

En el año que me bauticé en 1961 en Münster, Alemania, conocí a mi actual esposa Dagmar en el barrio vecino de Osnabrück. Desde el principio hemos estado de acuerdo con el curso que tomaría nuestra vida, y trabajamos arduamente, cada uno según sus habilidades en la familia, las profesiones, la iglesia y la comunidad. He servido en la Iglesia como líder scout, maestro, y líder de barrio (obispo), que es el llamamiento que tengo actualmente, he servido a nivel regional como consejero, traductor e intérprete. No me resulta difícil ver a todas las personas con las que convivo tanto en el trabajo como en mi vida privada como hijos de Dios; hermanos y hermanas y tratarlas con el respeto que merecen. Ya que la Iglesia enseña “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, siempre he tratado de mantener mi cuerpo y mi espíritu saludables y de desarrollar los talentos que me permitan servir mejor tanto en mi trabajo como en el trabajo que hago como voluntario. Otro de los principios que se enseñan en la Iglesia me ha motivado: “La verdadera adoración consiste en brindar servicio a nuestros semejantes”. Los amorosos líderes que apoyan y viven de acuerdo con este tipo de actitudes y acciones, y que siguen el ejemplo de Cristo, nos han dado tanto a mí como a mí esposa un sentimiento de satisfacción y felicidad en la vida. A pesar de la enfermedad, la pérdida y los fracasos, estamos agradecidos por las oportunidades que se nos han dado.