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Hola soy Tessa

  • Tessa Winger
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Acerca de mí

Hace un año y medio me encontraba disfrutando de mi vida como esposa y madre de dos niños pequeños (de 3 y 2 años) y adaptándome a una reciente mudanza a la costa este. Ayudaba a enseñar una clase de preescolar a mi hija e intentaba seguir siendo ama de casa. ¡Mi vida era estupenda! Entonces me diagnosticaron linfoma de Hodgkin, un cáncer de fase IV. Desde ese momento mi vida ha sido un torbellino de consultas médicas y tratamientos de quimioterapia y, mientras tanto, he intentado seguir siendo la mejor esposa y madre posible. Me hicieron un trasplante de células madre y, finalmente, el cáncer remitió… pero se me volvió a diagnosticar en febrero de 2012. El cáncer volvió y estoy combatiéndolo con un tratamiento de vanguardia. En algún momento de este verano me harán un trasplante de médula ósea de mi hermano. He podido soportarlo con la ayuda de Dios y de una comunidad dispuesta a cuidar de mis hijos, preparar comidas y orar, así como de un maravilloso esposo y una gran familia, y una fe que se fortaleció con mi primera experiencia con el cáncer, hace doce años.

Por qué soy mormón(a)

Soy mormona debido a mi fe en Dios y a que creo firmemente en la importancia de la familia. Creo plenamente que la familia puede lograr la felicidad y la vida eterna a través de las enseñanzas de Jesucristo. La Iglesia Mormona apoya esta creencia y proporciona programas y enseñanzas que ayudan a mi familia a trabajar para alcanzar todo nuestro potencial.

Historias personales

¿En qué forma le ha ayudado asistir a los servicios de la Iglesia?

Asistir a las reuniones de la Iglesia me ayuda a mantenerme centrada tras el bullicio del resto de la semana. Los testimonios personales que escucho invariablemente cada vez que asisto me ayudan a aumentar mi propio testimonio y a reforzar mi fe.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe con oraciones diarias, individuales y familiares. Enseño a mis hijos el amor y la compasión y otros atributos de Jesucristo. Intento tratar al prójimo como creo que haría el Salvador. Los domingos asisto a las reuniones de la Iglesia y ayudo a enseñar a los niños de 3 a 12 años, lo que me ayuda a aprender el Evangelio y a entenderlo mejor.