mormon.org México

Hola soy Sherri Patterson McRae

  • Sherri McRae
  • Sherri McRae
  • Sherri McRae
  • Sherri McRae
  • Sherri McRae
  • Sherri McRae
  • Sherri McRae
  • Sherri McRae

Acerca de mí

Tengo cinco hijos: tres niños y dos niñas. Cuatro de ellos escuchan bien, pero uno es sordo. ¡Tengo un esposo maravilloso que siempre se esfuerza por complacerme! ¡Tengo tres nietos y dos más que vienen en camino! Juego tenis con un grupo de mujeres maravillosas. El tenis es uno de mis pasatiempos favoritos, pero un juego de bádminton en familia es tan competitivo como el juego de tenis con mis amigas. Me gusta cocinar y preparar nuevas recetas. Me gusta consentir a mi familia con postres. Me fascina organizar fiestas y me aseguro de que todos la pasen bien. Disfruto enseñar el lenguaje de señas en mi casa para quienes desean aprender a comunicarse con las personas que tienen dificultades auditivas.

Por qué soy mormón(a)

Soy mormona en parte porque nací dentro de la Iglesia. Me siento muy bendecida porque me bauticé cuando tenía 8 años. La verdad es que todos somos conversos al Evangelio y debemos obtener nuestro propio testimonio de Dios el Padre y de Jesucristo. Cuando leo las Escrituras o escucho un discurso en la Iglesia, un cálido sentimiento me hace saber que estoy siguiendo a Dios. Sé que nuestro Padre Celestial nos ama tanto ahora como lo hizo en la antigüedad. Una característica muy importante de esta Iglesia es que sostiene que es importante tener un profeta viviente en el mundo hoy. Sé que el presidente Monson nos dice lo que el Padre Celestial desea que sepamos y hagamos. ¡Me parece algo muy lógico! Además, el don del Espíritu Santo que recibimos al bautizarnos es el mayor don que podemos tener. El Espíritu Santo es un compañero constante y nuestro guía cuando somos fieles. Este don me ha bendecido muchísimo al consolarme, animarme, levantarme y guiar mis acciones. Sé que ésta es Su Iglesia, lo sé porque lo siento dentro de mí. Lo confirmo cada vez que abrazo a mis hijos, que oro o cuando uno de Sus siervos nos enseña un principio correcto. Amo a mi familia y sé que podemos estar juntos por las eternidades si somos obedientes en esta vida. Así como amo a mi propia familia, Dios nos ama aún más. Este conocimiento me da bendiciones y me da la fortaleza necesaria para ser feliz.

La manera en que vivo mi fe

Trato de vivir mi fe al enseñar a mi familia los principios del Evangelio. Deseo que mis hijos sepan que el obedecer los mandamientos de nuestro Padre Celestial no nos restringe, sino que nos brinda verdadera felicidad y paz. Nuestras prioridades son la oración familiar y pasar tiempo juntos. Al pasar por pruebas y dificultades de la vida, me reconforta saber que nunca estamos solos y que podemos hallar las respuestas que buscamos en las Escrituras. En mi congregación tengo la asignación de asegurarme de que los miembros sordos tengan un intérprete cuando lo necesiten. Me complace saber que el Señor proporciona los medios para que Sus hijos aprendan Su Evangelio. Es un placer servir de esta manera y dar a otros la oportunidad para que también sirvan a nuestros hermanos sordos.