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Hola soy Sergio

  • Sergio Sanchez
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Acerca de mí

Me crié en el sur de México y vine a los Estados Unidos hace diez años para obtener una educación universitaria. Mientras tanto, conocí a una mujer maravillosa, me casé con ella, y juntos tenemos cuatro hermosos hijos; disfrutamos cada momento que pasamos juntos como familia; me encanta jugar con mis hijos, salir con mi esposa, ver fútbol americano y fútbol internacional; me gusta aprender acerca del mundo en el que vivimos, desde la música y el arte hasta la ciencia y la biología. Obtuve una licenciatura en Microbiología y Biología Molecular y un doctorado en Microbiología con especialización en biología de células cancerosas. El aprendizaje es y siempre será una parte central de mi vida.

Por qué soy mormón(a)

Me crié en una amorosa familia mormona, donde aprendí acerca de la vida y de las enseñanzas de Jesucristo. Nunca he dudado de la realidad de la existencia de nuestro Salvador, pero durante mis años de adolescencia, como sucede con la mayoría de los demás jóvenes, trataba de encontrarme a mí mismo, para definir quién era yo. Por haberme criado en la fe mormona, el descubrir por mí mismo si todo lo que me habían enseñado y en lo que había creído acerca del Libro de Mormón y de José Smith era verdadero, se convirtió en una parte importante de ese proceso. Decidí que iría a la fuente de todo conocimiento y le preguntaría a Dios, directamente, si el Libro de Mormón era verdadero y si José Smith era un profeta de Dios. Así que pasé varias semanas leyendo las Escrituras, meditando en esas cosas y pidiéndole guía a Dios en oración. Porque sé que Él es mi padre, confiaba en que Él contestaría mi pregunta. Con el tiempo, mi fe fue premiada y se dio una respuesta. La respuesta que recibí en aquel entonces transformó mi vida para siempre y ha sido la fuente de mucho gozo y felicidad. Desde ese día, he sabido inequívocamente que soy un hijo de Dios y que Él me ama y se interesa lo suficiente por mí como para dar respuesta a mis oraciones. Desde ese día, he sabido por mí mismo que José Smith fue llamado por Dios para ser un profeta moderno y que el Libro de Mormón es otro testigo de Jesucristo. Ese conocimiento se ha corroborado varias veces a lo largo de mi vida desde aquella experiencia inicial y ha crecido para definir la persona que soy y la felicidad que disfruto en mi vida. Debido a que todos somos hijos de Dios, sé que esta experiencia no es y no puede ser exclusiva para mí. Todos podemos aspirar a recibir de nuestro Padre Celestial la guía que nos cambiaría la vida si tan sólo estamos dispuestos a acercarnos a Él en oración, creyendo que recibiremos la respuesta. Es por eso que soy mormón.

Historias personales

¿De qué manera podemos desarrollar mayor armonía en nuestro hogar?

La oración familiar y el estudio de las Escrituras en familia, efectuados con regularidad, han servido para que nuestro hogar sea más armonioso. Parece que cuando llevamos fielmente a cabo esas dos cosas tenemos más paciencia y amor por nuestros hijos, y ellos se benefician cuando son amables y se aman los unos a los otros. El cenar en familia también nos ha ayudado a desarrollar más armonía en nuestro hogar. El tener la oportunidad de conversar y de escucharnos unos a otros durante la cena ciertamente nos ha unido más y ha desarrollado una cultura de franca comunicación en nuestro hogar. Por último, el tratar de descubrir cómo divertirnos en familia, jugar juegos de mesa en casa o disfrutar de actividades al aire libre, ha resultado ser una herramienta muy eficaz para que nuestro hogar sea un lugar más armonioso.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe tratando de emular la manera en que Jesucristo vivió Su vida; por ejemplo, con frecuencia recuerdo una de Sus enseñanzas que se conoce como “la regla de oro”, la cual, parafraseada, dice “haz a los demás lo que te gustaría que hicieran contigo” (Mateo 7:12). Es una verdad simple y potente que ha sido una bendición constante a lo largo de mi vida; sirve de guía en mi interacción con todos los que me rodean, ya sean familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo o desconocidos.