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Hola soy Ruth

  • Ruth Wise
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Acerca de mí

Soy de Bolivia. He vivido en los Estados Unidos nueve años. Estoy casada y tengo cuatro hijos; mi primera hija, Hannah, falleció poco después del nacimiento. Asistí a la Escuela de Odontología de la Universidad de Minnesota y ahora vivo a las afueras de Washington DC.

Por qué soy mormón(a)

Me uní a la Iglesia a los 17 años en La Paz, Bolivia, cuando una amiga de la escuela secundaria me invitó a la Iglesia. Antes de eso, yo creía en Dios, pero sentía que había más para aprender acerca de Él. También tenía un sentimiento profundo de que yo era especial, que había algunas cosas especiales acerca de mí (y de todo el mundo). Cuando fui a la iglesia mormona aquella primera vez, la maestra de Escuela Dominical de mi amiga nos dijo que, como hijas de Dios, nosotras teníamos un potencial divino, y que podríamos llegar a ser como nuestro Padre Celestial por medio del sacrificio de Cristo. Esta enseñanza coincidió con lo que mi corazón siempre me había dicho, y yo sabía que era verdad. Hubo otra cosa que me acercó a esta religión. En la Biblia dice “por sus frutos los conoceréis”. Las personas que conocí en la iglesia eran amables, tenían amor y daban servicio sin esperar nada a cambio. Me sentí atraída por esto; yo quería formar parte de esta comunidad de personas con cualidades tan extraordinarias. Toda mi vida había procurado aprender y actuar de acuerdo a lo mejor que veía a mi alrededor, y aquí había encontrado algo perfecto.

Historias personales

¿Qué está haciendo para ayudar a fortalecer a su familia y hacer que tenga éxito?

Mi esposo y yo escribimos una declaración de misión familiar hace pocos años en nuestro aniversario. Esto nos ayudó a establecer un plan de cómo queremos que sea nuestra familia ahora y en el futuro. Avanzamos un paso a la vez y hallamos fortaleza en los principios básicos, como la oración y leer las Escrituras en familia en forma regular. Asistimos a la iglesia todos los domingos, donde participamos de la Santa Cena (similar a la comunión). Le explicamos a nuestros hijos, por qué la Santa Cena y la Iglesia son importantes para nosotros. También hacemos un esfuerzo por hacer una noche familiar una vez por semana, que en la iglesia mormona se le llama la Noche de hogar. Cada semana, mi esposo o yo enseñamos una lección breve acerca del Evangelio, seguida por lo general de un juego. A veces, pensamos que los niños no están prestando atención, pero posteriormente ellos mencionan algo de la lección y nos damos cuenta de que realmente estaban escuchando. Más que nada, tratamos de dar un buen ejemplo. Cuando nuestros hijos nos ven ayudar a los demás, ellos también desean ayudar; los niños siempre imitan a sus padres. Además de la noche de hogar, tenemos una “reunión ejecutiva” de vez en cuando, en la que mi esposo y yo hablamos acerca de nuestras necesidades como familia (económicas, educativas, físicas, espirituales, etc.). A veces las cosas parecen abrumadoras, pero tratamos de precisar los pasos que podemos dar para llegar a donde queremos ir. En estas reuniones ejecutivas también revisamos nuestras metas anteriores y hablamos sobre nuestro progreso y lo que podemos mejorar. Es una obra en progreso.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe al estudiar las Escrituras y buscar orientación sobre cómo puedo ser una mejor persona, una mejor madre, una mejor dentista, una mejor esposa. Me esfuerzo por mejorar un paso a la vez. Todo tiene su propio tiempo y momento. A veces me enfoco en mis habilidades dentales, otras veces estoy centrada en ser una mejor esposa y a veces me concentro en ser una mejor mujer, en cuidar de mí misma. También trato de prestar servicio. No importa, si ayudo a alguien que es miembro de la Iglesia o no. Me hace feliz andar la segunda milla por otra persona. Cuando mi corazón percibe que alguien está triste, me gusta darle un abrazo; deseo que sientan que no están solos. También vivo mi fe al cuidar de mis padres. Los amo y respeto. Y hago lo mismo por mis hermanos, que me ayudaron a criarme.