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Hola soy Paul Sleem

  • Paul Sleem
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Acerca de mí

Soy motivador profesional y promotor de la lectura y trabajo en las escuelas fomentando la importancia de la lectura, el aprendizaje y cómo mostrar cortesía y respeto hacia los demás. También soy animador profesional que participa en espectáculos, televisión y radio. He trabajado por todo el mundo, en sitios como Mónaco, Noruega, Taiwán, Suecia, Escocia, Abu Dabi, Alemania, Irlanda y Estados Unidos, por mencionar algunos. He sido patrocinador de la organización benéfica “When You Wish Upon A Star” durante 12 años. “Como hombre de familia, entiendo la importancia de educar y guiar las mentes jóvenes. La mayor recompensa en la vida es... vivir, amar, aprender y dejar un legado”.

Por qué soy mormón(a)

Crecí en un hogar cristiano que solamente lo conformábamos mi madre y yo. Supe que tenía un Padre Celestial que me amaba y entendí el poder de la oración. Sin embargo, no me hice miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días hasta que conocí a un matrimonio misionero (Pauline y Lloyd). Después de seis meses de auténtico AMOR y AMABILIDAD de esas dos personas especiales, le pedí a Lloyd que me bautizara. En mi vida han ocurrido muchas cosas que me han hecho saber que esta Iglesia es verdadera: estar casado con mi esposa, que comparte las mismas creencias; mis tres hijos preciosos, que están sellados a mi esposa y a mí por toda la eternidad. Sé que este Evangelio es verdadero y algunas veces nosotros, como humanos, cometemos errores, pero nuestro Padre Celestial conoce nuestras debilidades y siempre estará allí por nosotros; el saber eso hace que quiera ser más semejante a Cristo y que, en primer lugar, comparta mi testimonio de la manera en la que trato de vivir mi vida, con mi familia, mis amigos y con cualquiera. Cada persona en la tierra tiene un tesoro que le espera con este Evangelio.

La manera en que vivo mi fe

En primer lugar, trato de vivir mi fe en la vida diaria, simplemente esforzándome al máximo para llegar a ser semejante a Cristo. En la Iglesia tengo el llamamiento o la responsabilidad de trabajar con los jóvenes de nuestro barrio. Cada miércoles por la tarde tenemos un club de jóvenes en el que hacemos diferentes actividades para ayudarlos a aprender nuevas habilidades y permitirles desarrollar ideas para prestar servicio en la comunidad. El propósito de este llamamiento es alentar a los jóvenes a tener voz y a expresarse de una manera positiva y a desafiarlos a que aprendan cosas nuevas, incluso mientras se divierten.