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Giovanna: Violinista, Misionera, Chilena, Mormón.

Hola soy Giovanna

Acerca de mí

A lo largo de mi vida me ha fascinado todo lo que tiene que ver con la música y el arte en todas sus expresiones. A los 9 años tomé clases de violín, lo que me ha convertido en la violinista que hoy día soy. Adoro cantar y participar en coros para expresar el amor que siento por Nuestro Salvador Jesucristo. Me encantan los animales, pero especialmente me considero una amante de los gatos, por eso tengo dos en mi hogar. Serviré como misionera de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Bolivia. ¡Estoy muy entusiasmada por eso!

Por qué soy mormón(a)

Nací de padres miembros, por lo que he sido miembro de la Iglesia toda mi vida. Quizás pensarán que no he tenido que hacer mucho esfuerzo por vivir el Evangelio porque lo he tenido siempre en mi vida, pero lo cierto es que cada uno debe buscar por sí mismo sus respuestas y de igual manera el adquirir su propio testimonio de la Iglesia, del Libro de Mormón, etc., porque es parte de nuestro progreso y crecimiento espiritual. Puedo decirles que he buscado, leído y orado para obtener mis respuestas, y les testifico que sé por mí misma que Jesucristo vive y también Nuestro Padre Celestial. Son reales, ellos nos conocen, nos aman y desean que podamos ser felices. Si ustedes tienen el verdadero deseo de saber una respuesta, Él les contestará. No tengo dudas de eso. Pero esfuércense por ser merecedores de esas respuesta. Cuando nos cuesta conseguir algo, generalmente adquiere un valor especial, dado el sacrifico y paciencia que nos tomó el poder tenerlo. Siempre se aprecia más lo que cuesta conseguir y le tomamos mucho aprecio. De la misma manera pasa con las respuesta a nuestras oraciones. Te invito a buscar respuestas y a esperar con paciencia. Yo prometo que esas preguntas tendrás repuestas y que serán mucho más de lo que has esperado.

La manera en que vivo mi fe

El poder compartir mis talentos es una de las maneras en la que puedo ayudar a otros sea dentro de la Iglesia o en mi comunidad. Trato siempre de compartir con amigos y conocidos el Evangelio y así dar paso a aclarar algunas dudas que tengan de la Iglesia. El poder sonreir siempre, no por cortesía si no porque realmente lo siento dentro de mí también es una manera de que las personas vean que el Evangelio trae la más dulce felicidad a nuestra vida. Por eso lo comparto, porque "compartir" es la consecuencia de haber probado. Quienes viven el Evangelio, quienes han probado ese inmenso amor, tienen el deseo de compartirlo con todos. Muy pronto serviré una misión de tiempo completo en otro país. Seré de los misioneros que tienen una plaquita en un costado. Llevaré las buenas nuevas a esas personas que estarán esperando escuchar del Evangelio de Jesucristo y lo haré con muchísimo amor.