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Isaías Sosa: Músico, Bajo, Metal, Futuro misionero, Chihuahua, Estudiante, Mormón.

Hola soy Isaías Sosa

Acerca de mí

Me llamo Isaías. Me crié los primeros años de mi vida en el Estado de México. Mis padres están separados, y vivo con mi madre en la ciudad de Chihuahua. Estoy agradecido por tener una mamá que realmente puede ser amiga de sus hijos, un padre que se esfuerza por sus hijos antes de cualquier otra cosa, y 3 hermanos que simplemente son lo mejor :) Mi familia es una bendición de Dios. Soy un joven que le gusta escuchar música rock y metal, mi instrumento favorito es el bajo eléctrico, pero también se un poco de guitarra. Mi pasatiempo es tocar con mi banda de punk; y lo hacemos porque nos gusta. Disfruto de ir a conciertos locales o de bandas grandes. Me gusta pasar el tiempo con mis amigos, jugamos videojuegos y otras cosas. Tiendo a desvelarme, pero ¡nadie es perfecto! :) Me gustan los asuntos de política en mi país, ¡pero todo es muy complicado! Estoy estudiando la carrera de Ingeniería en Sistemas Computacionales del Instituto Tecnológico de Chihuahua 2, aunque tendré que dejar esos estudios por una meta más importante: la misión. He llegado a un punto de mi vida en el que simplemente no hay mejor opción. Se que si dejo pasar esta edad y no salgo a la misión lo lamentaré en el futuro; porque las bendiciones prometidas por el Señor son algo que quiero tener en mi vida. Quiero Su guía, Su amor y sus enseñanzas, y quiero buscar gente que necesiten de Su Evangelio restaurado. El Evangelio hace mejor mi vida. Yo creo que cualquier vida, bajo el mando de Dios, es una vida mejor.

Por qué soy mormón(a)

Nací y fui criado Mormón. Siempre fui a la iglesia de pequeño, aunque a veces no me gustaba. Pero cuando llegó el momento de decidir por mi mismo si el Evangelio era lo mejor para mí; aunque traté de resistirme, no pude negar la verdad y alejarme de las promesas y bendiciones de Dios. En ocasiones, he cuestionado la veracidad del Evangelio, he dudado del poder de la oración y del Libro de Mormón. Pero se que la única solución es orar, porque Satanás nos dice que no oremos para no recibir respuestas de Dios; el maligno sabe nuestros puntos débiles. Pero Dios comprende nuestros corazones mejor que nadie, conoce lo que es mejor para la vida y quiere que todos vivamos así. Él da respuesta a las oraciones y consuelo a los desamparados. Por eso soy Mormón.

Historias personales

¿Por qué los mormones van a una misión?

Es un mandamiento de Dios. Él nos pide que, en cierto modo, "diezmemos" nuestra vida dándole 2 años, y él promete bendiciones a los que le cumplen. (DyC 82:10). Es importante extender la obra de Dios, buscar a la gente que necesita de su Evangelio. Esas vidas pueden ser bendecidas si encuentran el amor de Dios. Él quiere que todos escuchen Su palabra. Por eso creo que todos los jovenes deberían ir a una misión, yo no creo que hacer una carrera o tener un trabajo sea más importante; yo creo que cuando ponemos a Dios primero, él nos ayuda en todos los demás aspectos de nuestra vida, y yo he vivido eso.

La manera en que vivo mi fe

Admito y reconozco que no soy perfecto. Yo trato de ser mejor todos los días, pero a veces no lo logro. Pero se que Dios tiene un plan, y que gracias a ello podemos ser perdonados, así que nunca pongo excusa al salir adelante. Soy alguien que por lo general se desenvuelve bien al hablar en público, así que no me cuesta dar mi testimonio, pero a veces mi corazón se aflige por las cosas que pasan a mi alrededor y en mi propia vida, y no siempre comparto mi testimonio. Soy una persona tímida cuando se trata de explicar el Evangelio a otras personas, y aunque nunca he logrado que nadie se interese en venir a la Iglesia, quizás sea porque me limito a decir que simplemente hace mi vida mejor. Creo que la Ciencia y la Religión no deben estar peleadas; yo creo que la Creación del Padre es perfecta, y mientras la Ciencia la quiere estudiar, las personas simplemente deberíamos disfrutarla y aprovecharla. Hubo una época en la que los Misioneros significaron algo grande en mi vida. Yo había dejado de ir a la iglesia un tiempo, pero ya estaba entrando a la edad de decidir si iría a la misión. Al principio no quería, pero cuando, un Domingo, los misioneros me pidieron mi número celular, para poder llamarme en caso que necesitaran alguien que les diera "raid", no me rehusé. Me llamaban una vez por semana, cuando querían que los acompañara a visitar alguna familia. Un par de veces dije que no, pero las veces que dije que sí me sentí en el lugar correcto. Yo los veía con admiración y respeto; las cosas que hacen por la gente, la manera que enseñan. Son personas honestas que quieren ayudar a los demás. ¡Yo desde entonces quise ser uno de ellos!