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Hola soy Mick Hagen

  • Mick & Rachel Hagen
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Acerca de mí

Tengo 27 años, soy empresario de internet y trabajo en San Francisco. Dejé de asistir a la Universidad de Princeton (hace unos seis años) después del primer curso para fundar una empresa llamada Zinch.com. Es un sitio web que ayuda a los estudiantes a encontrar oportunidades y becas para realizar estudios universitarios y de posgrado. Tenemos más de 3 millones de usuarios y trabajamos con más de 1.000 instituciones universitarias. La empresa cuenta actualmente con más de 100 empleados y oficinas en tres ubicaciones. Y sigue creciendo en la actualidad. En Zinch contamos con un gran equipo de gestión. Así que, hace poco, empecé a participar menos en el trabajo del día a día para empezar a trabajar en una nueva empresa. Todavía no está constituida, pero será una aplicación móvil para consumidores. Me encanta crear valor y fundar empresas. Siempre me encantará crear nuevas empresas. Adoro la tecnología y adoro internet. Además de las empresas, me encanta el deporte. En la escuela secundaria jugué al baloncesto y todavía disfruto jugando. También me gusta bailar. En Princeton formaba parte de un grupo de hip-hop. Mi esposa y yo tenemos un video de baile en YouTube que ha recibido más de 2 millones de visitas. Me encanta viajar y explorar el mundo. Es asombroso lo que puedes aprender de diferentes culturas y orígenes. Y me encanta ser esposo y padre. Mi hijo es lo que más quiero de este mundo. Y también soy aspirante a rapero. Adoro el hip-hop y las rimas. Quizá lo consiga algún día. :)

Por qué soy mormón(a)

Creo que, en definitiva, soy mormón porque me hace feliz. Cuando obedezco las enseñanzas mormonas —servir a Dios, servir a los demás, vivir una buena vida—, mi vida tiene más significado, propósito y perspectiva. Vivo con un mayor optimismo y seguridad en que Dios está a mi lado. Siento que no tengo límites y que tengo el control. Al servir e intentar ayudar, empiezo a fijarme en los demás y me olvido de mis propios defectos o desafíos. Soy capaz de mantener una actitud positiva y de ver el gozo y la felicidad que debería experimentar cada día. Las enseñanzas dan orden y estructura a una vida muy caótica y desestructurada. Me siento más centrado en lo que más importa. Y me siento capaz, con Dios a mi lado, de conseguir todo lo que me proponga. Él quiere que yo tenga éxito. Él desea que las cosas me vayan bien y que haga el bien. Estoy convencido de que mientras le sirva y recuerde el origen de todas nuestras bendiciones, seguiré recibiendo bendiciones (y, a veces, no sólo bendiciones espirituales). Ser mormón me ha ayudado a entender este punto de vista. Y he encontrado gozo en ello. El Espíritu Santo me ha confirmado que esto es verdad. He leído el Libro de Mormón muchas veces y he orado para saber si es verdadero, y también para saber si José Smith fue un verdadero profeta. No puedo negar lo que he sentido. El Espíritu Santo me ha llegado al corazón y me ha confirmado que es verdad. Si fuera alguien distinto a un mormón, estaría negando a Dios, Su amor y Su misericordia.

La manera en que vivo mi fe

Lo más importante es que intento ser un buen esposo y padre “Ningún éxito puede compensar el fracaso en el hogar”, dijo David O. McKay. Intento amar y servir en mi hogar de la mejor forma posible. Quiero tener una relación maravillosa con mi esposa y criar hijos que deseen servir a Dios y a Sus hijos. A menudo me equivoco. Estoy muy lejos de ser perfecto. Encontrar un equilibrio y gestionar todas las responsabilidades de la vida resulta complicado. Pero lo estoy intentando… y eso es todo lo que Dios espera. Él nos pide que hagamos lo que podamos. Y lo que podamos siempre será suficiente a la hora de hacer la obra de Dios. Una de las mejores cosas de la iglesia mormona es que todo su clero está formado por voluntarios, personas no remuneradas. A todos se nos da la oportunidad de servir en distintas funciones. Un año puedes estar enseñando a los niños y al año siguiente puedes estar dirigiendo a toda la congregación. Todos tenemos oportunidades de servir, que van rotando y variando constantemente. Todos somos voluntarios. Nadie recibe remuneración. Lo hacemos porque nos encanta servir y ayudar a los demás. Ésta es una de las grandes bendiciones de ser mormón. Y me ha permitido crecer y desarrollarme de una forma que no habría sido posible sin este servicio. He podido dirigir diversos grupos en la Iglesia. Una de las cosas que más me gustan de dirigir es la oportunidad de ir a visitar a las familias en sus hogares. Así puedo conocer mejor a la familia y sus triunfos, sus problemas y lo que está sucediendo en su vida. Me encanta la gente y el hecho de que cada persona es única. Eso me ha permitido aprender de ellas y crecer con ellas. Como líder, estás ahí para servir, para elevar, inspirar y motivar de cualquier manera posible. Pero fui yo quien acabó motivado. Al servir, aprendí más de lo que enseñé. Recibí más inspiración de la que di. Es algo muy interesante. Pero llegar a conocer a la gente, su vida y lo que la motiva ha sido una de las fabulosas bendiciones del servicio en la Iglesia. Y eso es lo que hace que la comunidad mormona esté tan unida. Nos preocupamos sinceramente por los demás.