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Hola soy Marco

  • Marco Petrollini
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Acerca de mí

¡La vida es una bella experiencia si aprovechamos lo mejor de ella! Tuve la bendición de casarme con una gran mujer; soy padre de cuatro hijos; y me encanta pasar tiempo con mi familia. Estudié Arquitectura en Roma, y trabajo como gerente de proyectos de construcción. Me encanta hacer muchas cosas que me mantienen ocupado y que me enseñan mucho. Crío abejas, me encanta sembrar en mi huerto, cultivar hortalizas y disfrutar la cosecha. Me encanta la naturaleza y, de hecho, mi casa está ubicada en medio de una arboleda. Me gustan los deportes, especialmente el fútbol y el básquetbol, ¡y me encanta la buena comida italiana!

Por qué soy mormón(a)

Me convertí a la Iglesia cuando tenía 19 años, después de haber conocido la religión durante más de 15 años. Mi madre nos enseñó a mis hermanos, a mi hermana y a mí los principios del Evangelio restaurado desde que nacimos y todos recibimos un testimonio certero de su veracidad cuando éramos pequeños. A pesar de que tuve que pasar varias pruebas antes del día de mi conversión, hoy estoy agradecido por toda la adversidad que fortaleció más y más mi fe en el Señor Jesucristo y mi conocimiento de Su iglesia restaurada. Al decidir poner a Dios en el centro de mi vida, vi de una forma extraordinaria que Dios me bendice en todo aspecto. Por haber nacido en la fe católica en Italia, sabía que la Biblia era la palabra de Dios; soy mormón porque sé que el Libro de Mormón es también la palabra de Dios y que José Smith fue un profeta verdadero de Dios, que fue llamado hace casi 200 años para restaurar la Iglesia que Jesús mismo estableció cuando anduvo en la tierra.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe esforzándome al máximo por poner en práctica los principios del Evangelio en cualquier circunstancia en la que me encuentre. Amar a Dios significa obedecer Sus leyes. Jesús enseñó una ley sencilla: que nos amemos los unos a los otros. Yo trato de demostrar mi amor a Dios al amar a las personas que me rodean. El Evangelio es sencillo: una sonrisa, ayudar a los necesitados, consolar a los afligidos, escuchar a los que no se les presta atención, y visitar a los que se sienten solos; además, trato de mantener una oración constante en el corazón a fin de reconocer y seguir las impresiones que provienen del Espíritu Santo. Ésas son algunas de las cosas sumamente sencillas que marcan una gran diferencia en mi vida.