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Hola soy Lorin

  • Lorin Nicholson
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Acerca de mí

Nací en Australia y soy el mayor de seis hermanos. A los cuatro años me diagnosticaron retinitis pigmentosa y me declararon legalmente ciego desde entonces. A pesar de la enorme dificultad que supone una visión deficiente, terminé mis estudios y recibí un diploma con altos honores, tras lo cual trabajé como terapeuta correctivo por quince años, en los que traté a más de 30.000 personas, desde esquiladores de ovejas hasta atletas olímpicos. De jovencito, me encantaba ir en bicicleta, nadar y los saltos desde el trampolín. Comencé a estudiar la guitarra a los 13 años. Hoy en día, viajo por Australia y el mundo como guitarrista profesional y conferencista motivacional; me encanta hacer nuevas amistades. Recientemente, mi hermano y yo tuvimos la emocionante experiencia de hacer historia, al ser las primeras personas invidentes que andan en bicicleta tándem más de 4.000 km a través de Australia. Estoy felizmente casado con una bella esposa y tenemos cuatro hijos maravillosos.

Por qué soy mormón(a)

Me considero muy bendecido por tener dos padres maravillosos, que aman al Señor y que me criaron en un hogar mormón fuerte. Muchos de los relatos bíblicos que me enseñaron de niño, me ayudaron a comprender quién era yo, y más importante aún, me ayudaron a entender quién es Dios. Recuerdo leer de niño una Biblia impresa en formato gigantesco, y a los siete años comencé a leer el Libro de Mormón por primera vez. A pesar de que la impresión era con letras muy grandes, tenía que esforzarme por leer una palabra a la vez con la ayuda de una lupa grandísima. Me tomó siete años leer las 529 páginas. Leer un libro de esta magnitud era todo un logro para un jovencito que es casi ciego; no obstante, las historias y enseñanzas de Jesús contenidas en este libro dejaron en mi corazón y en mi mente una marca indeleble y el sentimiento fehaciente de que ¡el Libro de Mormón es verdadero! En los años siguientes, los desafíos de la ceguera me llevaron a arrodillarme muchas veces, con la esperanza de que Dios me escucharía y ayudaría a hallar paz y propósito en la vida. Mis oraciones fueron contestadas en una forma tan personal, que obtuve una fuerte noción de paz interior y seguridad. Ahora confío en Él con todo mi corazón y con toda mi alma. Se dice a menudo, que por medio de cosas pequeñas y sencillas, se realizan grandes cosas. ¡El Señor me ha demostrado esto ya muchas veces en mi vida! Por ser mormón, he ganado una claridad espiritual que no se obtiene en ningún otro sitio. Esto me inspira a saber que se puede vencer todo desafío en la vida, si tenemos fe en Él y confiamos en Él.

La manera en que vivo mi fe

Con frecuencia he pensado que la fe es más que sólo creer o expresar verbalmente que seguimos a Jesús. La fe es una poderosa fuerza que nos lleva a la acción. He procurado a lo largo de mi vida, no sólo hablar acerca de la fe, sino de ¡vivirla! La ceguera me ha proporcionado, ciertamente, una visión y perspectiva profunda de la vida. Con frecuencia, me ha hecho sentir humilde, pero en muchas otras instancias, he visto la mano del Señor efectuando numerosos milagros en mi vida y en la de otros a mi alrededor. Al rememorar las experiencias de mi vida, mis mejores recuerdos y una sensación de logro provienen de haber servido a los demás tanto en la Iglesia como en la comunidad. El ejemplo de Jesucristo me ha llevado a anteponer las necesidades de los demás a las propias. ¡La felicidad y gratitud que expresan las personas a las que servimos, son invalorables! Mi esposa y yo disfrutamos mucho del tiempo que dedicamos diariamente a leer las Escrituras y orar con nuestros hijos, y notamos de manera regular una diferencia en nuestro hogar, así como en la escuela y en el trabajo. Reina un espíritu de mayor paz, amabilidad y una actitud más positiva, que lo notan todos en la familia, cuando dedicamos tiempo al Señor cada día. Sin embargo, la relación más importante de mi vida es mi relación con Dios; y como todas las relaciones buenas, requiere de tiempo, compromiso y mucho sacrificio. Sé que Dios sabe quién soy; Él no sólo escucha mis oraciones, sino que también las contesta. Por esta razón, escojo seguir al Señor Jesucristo, no porque tenga que hacerlo, sino porque ¡quiero hacerlo!