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Hola soy Lori

  • Lori McBride
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Acerca de mí

Todo lo que me encanta de mi vida está representado por las distintas funciones que desempeño. Soy la esposa de un maravilloso esposo y la madre de cuatro hijos asombrosamente activos y de un perro algo neurótico. Trabajo a tiempo completo como enfermera pediátrica, tanto en vuelos de emergencia como en una UCI de pediatría. Soy una ferviente corredora y me encanta participar en maratones y carreras de relevos de larga distancia. Mi vida parece pasar a un ritmo vertiginoso, pero me encanta pasar todo el tiempo que puedo con mi familia… vemos películas, jugamos, hacemos senderismo… ¡Cualquier cosa, pero juntos!

Por qué soy mormón(a)

He sido miembro de la Iglesia toda mi vida, pero mis experiencias personales me han ayudado a entender mejor por qué tengo fe en esta Iglesia. Sé que tengo un Padre Celestial que me conoce, que sabe lo que hay en mi corazón y que, de todas formas, me ama. Hallo gran paz en la guía que el evangelio de Jesucristo me da… al intentar encontrar cada día maneras de mejorar como persona. Sé que mi progreso en la vida es simplemente eso… un trabajo en progreso… y conocer y aceptar la expiación de Jesucristo me permite aprender, crecer y seguir avanzando. En mi trabajo de enfermera me da mucha paz poder entender que hay algo más que esta vida terrenal, que tenemos la oportunidad de volver a nuestro Padre Celestial y volver a ver a nuestros seres queridos.

Historias personales

¿De qué manera pueden sus propios talentos y dones bendecir a otras personas?

Cuando era niña ya sabía que quería ser enfermera… Cuando alguien se hacía daño, me encantaba estar allí para ayudarle. Por eso mi familia no se sorprendió cuando elegí el programa de enfermería en la universidad. Me encanta ser enfermera… Es muy similar a ser madre… sobre todo porque trabajo con niños. Me fascinan el cuerpo humano y su diseño divino y me encanta aprender a tratar mejor a los niños con enfermedades graves. Pero mi mayor satisfacción es poder consolar a las personas necesitadas. Tener a un niño enfermo en el hospital es, probablemente, una de las cosas más estresantes que puede vivir un padre. Ayudar a esas familias en los momentos de estrés forma parte del trabajo que tanto me gusta. Creo que, aunque no estoy con mi familia mientras trabajo, el servicio que presto ayuda a equilibrar esa ausencia. Saber que hay un gran plan para todos nosotros me ayuda a sobrellevar algunas de las difíciles experiencias que vivo en mi trabajo. Sé demasiado bien que la vida es frágil y que mi trabajo consiste en hacer todo lo posible por salvar una vida. Pero sé que todo depende del Señor… Y saber que Él tiene un plan me da un gran consuelo y me permite seguir haciendo mi trabajo.

¿Qué está haciendo para ayudar a fortalecer a su familia y hacer que tenga éxito?

Mi familia es lo más importante para mí… Como el hecho de estar tan ocupados dicta nuestros horarios, cada vez defiendo con más ímpetu nuestro “tiempo de ocio”. Hemos intentado, como prioridad, alejarnos un poco del mundo… Ignorar el teléfono, apagar la TV y la computadora y, sencillamente, divertirnos como familia al estilo tradicional. Cuando nuestros horarios se vuelven locos, los niños suelen preguntar: “¿Podemos pasar una noche ‘sólo con la familia’?”. Normalmente no hacemos nada complicado, sólo juegos, palomitas de maíz, fuego en la chimenea… ¡Cualquier cosa, pero juntos!

La manera en que vivo mi fe

Me encanta trabajar con los jóvenes de mi iglesia, especialmente conforme van aprendiendo y desarrollando su propia fe. Es una experiencia muy agradable poder ser testigo de cómo van creciendo y madurando en un testimonio que les ayudará durante toda la vida. También me encanta ver las ganas que tienen de vivir… ¡Eso me mantiene joven! ¡Hacer senderismo, ir de campamento, cantar, servir, jugar! ¡Es fantástico! También tengo la oportunidad de organizar charlas y enseñar a las mujeres de nuestro barrio y siento que soy yo quien aprende de las experiencias que todas compartimos. Pero mi llamamiento más importante es el de madre de mi familia. Vivir cada día con mis hijos, enseñándoles principios del Evangelio al vivir experiencias cotidianas es, verdaderamente, mi reto más importante.