mormon.org México

Hola soy Leilani

  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani
  • Leilani Rorani

Acerca de mí

Crecí teniendo la creencia de que podía alcanzar cualquier meta. Mis padres me transmitieron la idea de que podría ser exitosa en la vida, aun cuando no tuviéramos mucho dinero. Me infundieron autoestima y optimismo. Mis modelos primordiales fueron mis tres hermanas y mi hermano. Ellos siempre quedaban en los primeros puestos en las competencias de atletismo y natación en la escuela y les seleccionaban para los mejores equipos en las disciplinas deportivas. Me encantaba eso de ellos y quería ser como ellos. Tuve amigos sorprendentes en la escuela, que se destacaban en sus estudios y en los deportes, p. ej., matemáticas, inglés, artística, equitación, buceo y natación. No era fácil mantener el equilibrio entre los estudios y los deportes, pero cuando las cosas se complicaban, siempre estábamos allí para animarnos mutuamente. Comencé a jugar squash cuando tenía 10 años. Me recuerdo estar sentada en la mesa de la cocina con mi padre, bosquejando un plan para llegar a ser la jugadora de squash número uno del mundo. Él me enseñó a fijarme metas claras y modos precisos para medir mi progreso. Él creyó en mí y me ayudó a creer en mí misma. Mi padre era un entrenador bien estricto y la gente decía frecuentemente que él era demasiado exigente. Pero, él sabía que para tener la oportunidad de competir con los mejores, tenía que entrenar como los mejores desde una tierna edad. ¡Él tenía razón! Quince años más tarde llegué a ser la número 1 del mundo. Todo lo que he logrado en squash se lo debo a mis padres. En la actualidad, soy esposa y madre de cuatro hijos. También estoy cursando la carrera de Ciencias de la Salud, y una Maestría en Deportes y Ejercicio.

Por qué soy mormón(a)

El Evangelio ha estado en mi familia por muchas generaciones. Por ejemplo, mi tatara-tatara- tatarabuelo fue el primer jefe Maorí de las tierras del Norte que se bautizó y fue miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Mi abuelo enviaba regularmente grandes paquetes de frutas y hortalizas de su huerto en Kawakawa (extremo norte) a los misioneros de construcción que edificaban el templo de Nueva Zelanda en Hamilton en la década de 1950. Cuando mis padres eran adolescentes asistieron a un colegio de la Iglesia, una escuela secundaria mormona, que es donde se conocieron y posteriormente se casaron. Mis hermanos y yo fuimos bautizados y confirmados como miembros de la Iglesia cuando yo tenía 10 años. Unos años más tarde seguí sus pasos, ya que asistí a un colegio universitario de la Iglesia donde finalmente me gradué en 1991. Después de esto, no salieron bien las cosas. De algún modo, se me metió en la cabeza que el guardar los mandamientos restringía mi libertad y que estaría mejor en la vida sin la Iglesia. Así que, de los 18 a los 25 años no asistí más a la Iglesia y concentré todas mis energías y mi tiempo en llegar a ser la mejor jugadora de squash del mundo, pensando que alcanzar esa meta me traería la felicidad y riquezas definitivas. De este modo, entrené rigurosamente durante siete años , ascendiendo los peldaños de la escalera del éxito, sólo para descubrir al llegar a la cumbre, ¡que había escalado la escalera equivocada! Cuando gané mi primer título del Torneo Abierto Británico, con lo que supuestamente alcanzaba mi sueño, en lugar de sentirme feliz, me sentí triste e insatisfecha por dentro. Aunque lo tenía todo, sentía que no tenía nada. Es extraño, pero cierto. Esos sentimientos me llevaron a volver a la Iglesia. Siempre recordaré el primer día que volví a entrar en una capilla. Aunque me sentía nerviosa y no conocía a nadie, la sensación de volver a casa me sobrecogía. Por primera vez, en mucho tiempo, sentía felicidad en mi alma. Desde ese día, decidí vivir mi vida de forma tal que sustentara a mi alma. Eso fue en junio de 2000.

La manera en que vivo mi fe

En la actualidad soy la líder del programa Fe en Dios de mi barrio, lo que significa que planifico actividades para los niños mayores de la primaria para ayudarles a que logren 24 metas en el período de 4 años en las áreas de ‘Prestar servicio a los demás’, ‘Desarrollar los talentos’ y ‘Aprender y vivir el Evangelio’. Después de casarme con mi esposo en el templo de Nueva Zelanda, me retiré del squash profesional en el año 2002. Ahora tenemos cuatro hermosos hijos. Todavía disfruto de jugar squash, pero ya no juego en competiciones debido a mi compromiso de guardar el día de reposo. Aunque mi vida se centra mayormente en criar a nuestros pequeños hijos, he logrado encontrar algo de tiempo para apoyar iniciativas comunitarias que me apasionan. Participé, por ejemplo, en la campaña nacional contra la depresión en Nueva Zelanda (motivada por mi experiencia con la depresión postnatal) y durante 2010 y 2011 fui una embajadora de la campaña de lactancia materna en Nueva Zelanda.