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Hola soy Julie

  • Julie McGurk
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Acerca de mí

Tengo 51 años y he trabajado en radio desde los 19. Llegué a la radio tras asistir a una escuela de formación profesional cuando tenía 18 años. El curso de formación profesional duró nueve meses y me dio una profesión que ya dura más de 30 años. Estoy casada y tengo dos hijos. Ojalá hubiera tenido más hijos, pero mi esposo y yo empezamos algo tarde y sentimos que empezábamos a ser demasiado mayores para tener más. Pero me encantan los niños. Me encanta cuidar de ellos, hablar con ellos y observar la manera en la que responden a sus problemas. Creo que podemos aprender mucho al observar atentamente a los niños.

Por qué soy mormón(a)

Soy mormona porque es un estilo de vida maravilloso. Bueno, tal vez eso resulte demasiado simplista, pero piensen en esto: al crecer no recibí ningún tipo de educación religiosa formal. Mis padres amaban a sus hijos, pero no se preocupaban por las exigencias que conlleva una vida religiosa. Como resultado, desarrollaron ciertas costumbres muy malas que me hicieron preguntarme si todos los hogares eran así de caóticos. Después de que me preguntara por qué mi amiga asistía cada miércoles a algo llamado catecismo, mi madre explicó que eso era su religión. Le pregunté cuál era mi religión y ella me contestó: “Eres mormona”. Yo no tenía ni idea de qué significaba aquello. Nunca había asistido a una reunión y mucho menos me había bautizado en la Iglesia. Después de que le hiciera otras preguntas, mi madre decidió presentarme a los misioneros para que me enseñaran lo que yo creía. En el momento en que aquellos dos jóvenes entraron en la habitación, supe que había otra forma de vivir. Su mensaje fue como una tabla de salvación en medio de un mar con frecuentes tormentas. Aprendí que mi Padre Celestial me amaba y que Él tenía un plan para mí y para mi familia. Era algo que nunca me había planteado hasta que escuché el mensaje que compartieron los misioneros. Lo interesante de esta historia es que mis padres también hallaron una tabla de salvación. Toda nuestra familia cambió. Las cosas se tranquilizaron y teníamos un propósito. El caos se quedó en el pasado. Averigüé que esta religión es un estilo de vida, no sólo algo que se hace los domingos. Algo que podía ayudarte a aguantar desde el lunes por la mañana hasta el sábado por la noche mejor que cualquier otra cosa que hubiera visto hasta ese momento, o haya visto desde entonces.

La manera en que vivo mi fe

He sido maestra de jóvenes durante toda mi vida adulta. Me encanta. Me encantan los niños y el hecho de poder compartir con ellos la buena noticia del plan de nuestro Padre Celestial es lo más gratificante que he experimentado jamás.