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Hola soy Jane

  • Jane Christie
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Acerca de mí

Vivo en el centro de Escocia, tengo 35 años y lo más importante en mi vida es mi familia. Estudié para ser maestra de teatro antes de decidir quedarme en casa a cuidar de mis hijos. Todavía me encanta enseñar, me encanta las artes y la literatura, y me encanta aprender. Regresé a estudiar este año para obtener mi diploma en lenguaje y literatura inglesa. La preparación académica es muy importante para mí. Tengo tres hijos maravillosos, todos varones; uno de ellos tiene dificultades y discapacidades para el aprendizaje.

Por qué soy mormón(a)

He escogido ser un miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días porque me hace sentir más cerca a Jesucristo, porque aprendo a ser mejor persona y porque me hace muy feliz. Mi esposo no es miembro de la Iglesia, pero estamos de acuerdo que vivir y criar a nuestros hijos de modo que tengan fe en Dios es muy importante. Hay un ambiente de paz en nuestro hogar, somos más capaces de afrontar las pruebas y tensiones de todos los días y sabemos que nuestra familia es nuestra máxima prioridad. Eso es lo que aprendemos en la Iglesia y ésa es la manera en que nos esforzamos por vivir nuestra vida.

Historias personales

¿Recuerda algún desafío específico en su familia que pudieron superar gracias a los principios del Evangelio?

Por ser la madre de un niño que nació con daño cerebral, he tenido muchos desafíos. Nuestro hijo no progresa de la misma manera que los demás niños ni alcanza los mismos logros. No puede estar con sus amigos, a veces tiene dificultades para comunicarse y puede llegar a frustrarse. Desde que participamos activamente en la Iglesia SUD, mi hijo disfruta mucho más de la vida. Por primera vez en su vida tiene amigos en la escuela que lo quieren y lo cuidan. Los niños en la Iglesia son tan amables, lo ayudan y apoyan tanto que mi hijo ha podido pasar tiempo con sus nuevos amigos en eventos sociales de la Iglesia. Mi hijo no es responsable para tomar decisiones, y he aprendido que, debido a que él no es responsable, el sacrificio de Jesucristo ha hecho por él, hace que él no tenga que ser bautizado. Él es un hijo muy especial de nuestro Padre Celestial, y me siento privilegiada de que él confíe en mí para que cuide de este pequeño espíritu increíble. Estoy muy agradecida por ese conocimiento. A mi hijo le encanta la Iglesia; ama a la gente y le encanta cantar con otros niños. Y hemos sido tan bendecidos como familia debido a que vivimos el evangelio de Jesucristo. Mi hijo no podía leer hasta que empezamos a estudiar juntos las Escrituras en familia todos los días. Al repetir las palabras y seguir la lectura, increíblemente ha comenzado a leer por sí mismo. Esto es un gran paso hacia adelante para él, es un placer para mí como su madre y es tan sólo un ejemplo de las muchas bendiciones que hemos recibido al vivir el Evangelio. Solía ser difícil planear para el futuro. Nos preguntábamos cómo haría nuestro hijo le frente al mundo y cómo podíamos ayudarlo a encontrar su lugar en la vida. Ahora tenemos una increíble red de apoyo, mi hijo tiene amigos por primera vez en su vida, y aprende y progresa todo el tiempo.

La manera en que vivo mi fe

En la Iglesia se me ha pedido que me haga cargo de la clase de guardería. Cada domingo me hago cargo de los niños, juego con ellos, canto con ellos y les enseño. Me encanta ayudar a los padres de esta manera y ¡pasar tiempo con los niños es muy divertido! Sin embargo, lo que más me gusta es que en cuanto a vivir mi fe, las mejores cosas suceden en nuestro hogar. Cada lunes por la noche, nuestra Iglesia nos alienta a tener la noche de hogar, una noche que pasamos tiempo juntos como familia y nos divertimos. Me encanta que no importa cuán ocupadas sea nuestra vida, esa noche todo lo demás se deja de lado.