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Hola soy Grant.

  • Grant Leeworthy
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Acerca de mí

Soy padre de cinco hijos maravillosos y estoy casado con mi amada Natalie. Hemos ampliado nuestra pequeña casa gracias a mucho trabajo, y estamos tratando de hacer de ella un oasis apacible de aprendizaje y armonía. He tenido una vida sorprendente y salvaje hasta ahora, con muchas aventuras que servirían para hacer un buen libro algún día. Creo que mi meta era tener un trabajo que se ajustara a mi horario de surf, pero no resultó exactamente de esa manera. Trabajo como pescador profesional de moluscos y también como gerente de investigación de explotaciones pesqueras para una compañía grande de Australia. Estudiar la pesca y tratar de hacer de ella una actividad sustentable, es algo que me apasiona. Amo el evangelio de Jesucristo y estoy tratando de ser una mejor persona y de hacer más por mi prójimo.

Por qué soy mormón(a)

Bien, para comenzar, nosotros nunca nos referimos a nosotros como ‘mormones’, sino como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ‘miembros de la Iglesia’ o ‘Santos de los Últimos Días’ para decirlo más breve. Mi abuela se crió en un pequeño poblado de Coorong. Más tarde, ella se unió a la Iglesia en Melbourne, cuando los misioneros contestaron sus preguntas sobre la vida y las Escrituras que otros no podían. Asistí a la Iglesia desde niño y tuve clases matutinas sobre las Escrituras durante cuatro años durante la escuela secundaria. En ese tiempo, escuché la canción: “I heard Him come” [Le oí venir] que describe la manera en que Jesús ministró a los leprosos. Sentí el Espíritu Santo, un ardor cálido y un sentimiento de paz dentro de mi pecho y supe que Jesús realmente había andado por la tierra, y que Él era en verdad, como lo testificó el apóstol Pedro, el Hijo de Dios. A medida que fui estudiando las Escrituras y escuchando los mensajes de los líderes de la Iglesia, aprendí más acerca del Evangelio, el cual continuó dando respuestas a mis preguntas sobre la vida. Reconozco, que mucho de lo bueno que hay en mi vida se debe al haberme ceñido a las enseñanzas de la Iglesia.

Historias personales

¿De qué manera han contestado sus oraciones?

He tenido muchas respuestas a mis oraciones. Muchas de ellas son personales y me resulta difícil explicarlas. Una que recuerdo con claridad, fue cuando empezaba a formar mi familia. Me sentía muy presionado a madurar rápidamente y a tener un plan de cómo iba a proveer adecuadamente para mi familia. No tenía buenas calificaciones, ninguna experiencia laboral importante y no tenía buenas perspectivas realmente. Mis notas de la secundaria eran bajas, debido a la conmoción constante que había en casa por motivo de las lesiones de papá en la cabeza. Trabajaba como operario sustituto de algunos turnos en una fábrica sin seguridad laboral. Leía las Escrituras todos los días en el trabajo y oraba al Padre Celestial pidiendo ayuda. Un día, al volver a casa luego de haber estado orando humildemente pidiendo guía, mi esposa Natalie había visto un anuncio de una escuela que me ayudaría a prepararme para entrar en la universidad. Las inscripciones terminaban ese día, pero pudimos tener la entrevista a tiempo. Esa puerta que se me abrió entonces, me condujo a mi profesión actual. No tengo duda alguna, de que eso fue una respuesta directa a mis humildes oraciones.

La manera en que vivo mi fe

Cometo errores, como todo el mundo. Me arrepiento de estas faltas, me humillo ante Dios y le pido perdón. Esto me brinda la oportunidad de intentarlo de nuevo y mejorar, que es lo que se propone el evangelio de Jesucristo. Me sorprende la capacidad que tiene el Evangelio de cambiar la vida de las personas. Ha cambiado la mía para bien. Una de las cosas que me encanta de la Iglesia es el programa de orientación familiar, por medio del cual se nos motiva a salir y visitar a algunas personas de nuestra zona. Una vez por mes, visitamos unas dos familias de nuestra congregación local, compartimos con ellos un breve mensaje del Evangelio y les preguntamos si podemos realizar algún servicio por ellos. Pienso que la orientación familiar es una de las mejores oportunidades que tenemos para aprender a aplicar el evangelio de Jesucristo en bien de nuestro prójimo en nuestra comunidad. Vamos de a dos; solía acompañar a mi padre cuando tenía doce años. Pienso que él era un excelente maestro orientador, que visitaba a las personas mayores y les ayudaba con sus problemas. Un año más tarde, él tuvo un accidente, pero ese tiempo que iba con él marcó mi vida en forma perdurable. Otro gran ejemplo de esto, fue el finado hermano Dalziel, quien era nuestro maestro orientador. Él era un banquero, y ayudó a mi madre a reorganizar sus finanzas luego del accidente de papá. A menudo me acuerdo del servicio que él prestó a mi familia. Las hermanas de la Iglesia también fueron de gran ayuda, preparándonos comida cada noche durante unos seis meses. Estas hermanas eran de diversos orígenes y circunstancias económicas. Algunas de ellas tenían una buena situación económica, otras en cambio, quizás debieron ajustar sus presupuestos para proveer una comida extra para nuestra familia. Todas dieron de su tiempo. Ejemplos como éste, me motivan a esforzarme más y servir mejor. Todos tenemos habilidades y talentos diferentes. Si lo deseamos, encontraremos maneras de utilizar nuestras habilidades para ayudar a los demás. Pienso que esto es lo que fortalece a las comunidades y, poco a poco, convierte al mundo en un mejor lugar. Vivo y me esfuerzo por continuar la gran labor que estos grandes hombres y mujeres nos dejaron.