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Hola soy Emily

  • Aaron and Emily Sherinian
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Acerca de mí

Hago muchas cosas al mismo tiempo, ¡como la mayoría de las mujeres! Entre otras funciones que desempeño, soy esposa, madre y profesional de la salud pública de tiempo completo. Si no estoy en el trabajo, paso tiempo con mis tres pequeños hijos (deportes, escuela, grupos de juego, preescolar, lecciones de música, etc.), trato de mantener limpia la casa, soy voluntaria en la Iglesia o me pongo al día con mi esposo. Me encanta leer, cocinar, correr y juntarme con amigos. Nunca nos aburrimos en casa, dado que mi esposo y yo trabajamos en desarrollo internacional y viajamos en avión con regularidad. Nuestra familia ha vivido en el extranjero casi los últimos diez años, lo cual ha sido un experiencia enriquecedora, emocionante y única, ya que nos ha permitido comprender y amar a otros países y culturas. Mejorar el nivel de vida de personas menos afortunadas del mundo es nuestra misión personal y profesional, y queremos que nuestros hijos comprendan que la gente de todo el mundo es muy similar a nosotros y que tienen nuestras mismas necesidades y anhelos. En medio de todas las actividades que la vida requiere (que a veces son abrumadoras), tratamos de hacer cosas divertidas juntos: hacer panqueques los sábados por la mañana, visitar un museo, dar una vuelta en tren, comer en el patio, ir a la playa o saborear un helado.

Por qué soy mormón(a)

Algunos dirán que soy mormona porque crecí en la Iglesia, pero eso no lo dice todo. Creo que llega un punto en la vida de cada persona en el que tiene que decidir por sí misma lo que cree y de qué forma conducirá su vida y criará a su propia familia. Para mí no fue un momento específico, sino que fue un proceso gradual a lo largo de la escuela, la universidad y como adulta. Mis padres siempre nos animaron a establecer nuestro propio conocimiento y entendimiento de nuestro Padre Celestial y de Sus enseñanzas, y nos mostraron cómo hacerlo. Los instrumentos que mis padres y los maestros de la Iglesia enseñan son: la oración (donde preguntamos a Dios si lo que hacemos está bien o mal), el estudio de las Escrituras (para saber qué preguntar) y el poner en práctica los principios del Evangelio que se nos enseñan (para mostrar a nuestro Padre Celestial nuestro deseo de hacer nuestra parte). Cuando hacemos lo correcto, nuestro Padre Celestial nos lo hace saber. El ser practicante mormona es un compromiso que tomo en serio y que requiere tiempo y esfuerzo. No voy por la vida en base a lo que mis padres me “dijeron” cuando era niña. Soy mormona porque creo que los principios del Evangelio son verdaderos. Son principios que requieren esfuerzo, pero que brindan gozo y felicidad, no solo en el momento, sino a largo plazo.

Historias personales

¿Qué ha contribuido a generar mayor armonía en su hogar?

Con los apretados horarios tanto de nosotros como padres y el de nuestros tres pequeños hijos, ¡toda ayuda es bienvenida para crear armonía en nuestro hogar! Nuestro secreto: apartamos la noche del lunes para pasarla en familia y eso ha marcado una gran diferencia en nuestra vida. Los mormones le llamamos la “noche de hogar” y se nos alienta a hacerlo cada semana. Durante la noche de hogar tomamos unos minutos para repasar aspectos logísticos, asuntos familiares, calendarios o actividades especiales de la semana. Luego tenemos una breve lección o actividad con una variedad de opciones. A veces contamos nuestro relato favorito de las Escrituras (Daniel en el foso de los leones es muy popular, con todo y efectos de sonido e interpretación dramática) e intercambiamos ideas de lo que el relato nos enseña. Otras veces horneamos galletas para nuestros vecinos, jugamos, hacemos postres helados o hablamos de métodos que podemos usar para resolver un problemas, reducir los desacuerdos o compartir los juguetes (lo cual va para los adultos y para los niños). Por lo general cantamos, hacemos algo divertido y comemos un bocadillo para terminar. ¡Los resultados han sido impresionantes! Al tener la noche de hogar cada semana, nos hemos acercado el uno al otro, hemos mejorado las vías de comunicación, hay menos peleas y más expresiones de amor, y sentimos un ambiente de unión y armonía en nuestro hogar. A nuestros hijos les encanta la noche de hogar y hacemos que participen en la planificación e implementación de las actividades. ¡Hay más felicidad en nuestro hogar gracias a la noche de hogar!

La manera en que vivo mi fe

Trato de poner en práctica mi religión. Por experiencia sé que cuando tomo la iniciativa y participo de lleno en el servicio en la Iglesia y en la comunidad, me siento más comprometida y más feliz y siento que progreso más. Es mediante el servicio y la acción en lo que creo que siento que me convierto en una mejor persona y en una mejor cristiana, más como Jesucristo quiere que sea. Ahora mismo, trabajo activamente en el grupo de mujeres de la Iglesia. Ofrezco voluntariamente mi tiempo para ayudar a dirigir al grupo (de más de 100 mujeres) con otras tres mujeres de la congregación y, ¡me encanta trabajar con ellas! Nos organizamos y enseñamos lecciones cada domingo en la Iglesia y nos aseguramos de que las mujeres y las familias de nuestra congregación estén bien desde el punto de vista físico, emocional y espiritual. La Iglesia tiene un grandioso programa en el que un par de mujeres visitan a otras mujeres cada mes, comparten un breve mensaje espiritual y se comunican con ellas. Dado que muchas personas en el área no tienen familiares que vivan cerca, el programa crea una red indispensable que en lo personal me brinda fortaleza. He sido muy bendecida y la vida de mi familia se ha enriquecido gracias a mi asociación con esas mujeres, lo cual nunca habría recibido de otro modo. En nuestro grupo también planeamos y llevamos a cabo una variedad de actividades y eventos para conocernos mejor, determinar y cubrir necesidades en nuestras familias y comunidades, y aprender nuevos talentos y destrezas. Por ejemplo, recientemente organizamos un seminario de nutrición y ejercicio, planeamos una actividad de servicio donde hicimos mantas para bebé y estuches para madres que han dado a luz a fin de donarlos a un centro local de maternidad y también preparamos una lección el día domingo sobre el poder de la oración. La oración es una de las maneras más importantes en las que practico mi religión, es un principio sencillo que cualquiera puede hacer en cualquier momento. Creo que Dios escucha y contesta nuestras oraciones, y he visto que cuanto más me comprometo a vivir mi fe, más reconozco las respuestas a mis oraciones en la vida diaria. ¡Dios a menudo contesta mis oraciones por medio de otras personas que se están esforzando por vivir su fe! Creo que no es ninguna coincidencia.