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Hola soy Elizabeth

  • Elizabeth Barkley
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Acerca de mí

Soy madre sola, abuela, bisabuela, madre adoptiva y tutelar. Siempre me encantó la idea de ser madre. El ser madre, en particular de niños pequeños, fue mi primera pasión. Disfruto el pasar tiempo con mis hijos y llevarlos a diferentes lugares. Siento que me mantengo joven por medio de la vida de mis hijos. Cuando necesito despejarme, me encanta ir a las ventas de artículos usados, encontrar artículos para reciclar y renovarlos. Me encanta arreglar cosas y embellecerlas; y me gusta conseguirlas a buenos precios.

Por qué soy mormón(a)

Toda mi vida he estado buscando sentirme como en familia en una iglesia. En toda iglesia donde he estado, he quedado con un sentimiento de insatisfacción. Pero luego, conocí a los misioneros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sentí el amor de las personas, y finalmente, encontré la “familia” que había estado buscando. Me sentí más amada por las personas de la Iglesia, que por mi propia familia. Durante toda mi vida, deseaba saber cómo tenía que vivir la vida, pero nunca nadie me lo enseñó hasta que me hice mormona. Tal vez tenga un aspecto distinto de las personas que me rodean, pero mi familia de la Iglesia me ama por lo que soy. Ése es el amor que siento cuando estoy con ellos.

Historias personales

¿De qué manera han contestado sus oraciones?

Antes de unirme a la Iglesia, un día estaba teniendo muchas dificultades con uno de mis hijos tutelares. Me debatía por dentro, preguntándome si este niño necesitaba estar en un hogar diferente, que contara con ambos padres. Algo me dijo que saliera y fuera a la tienda. Hice las compras y salí de la tienda, sintiéndome realmente muy mal. No quería perder a este niño. Deseaba conservarlo, pero me preocupaba si pecaba de egoísta al pensar de ese modo, y si no sería más conveniente para el niño, que él estuviera con otra familia. Recuerdo estar orando, pidiendo ayuda, llorando angustiada ante la posibilidad de tener que ceder al niño. Levanté la vista y vi a dos misioneros, que eran como dos ángeles en respuesta a mi oración. Me hablaron y sentí paz; supe que el Padre Celestial estaba contestando mi oración por medio de ellos. Los misioneros me enseñaron durante un año y medio y nunca se dieron por vencidos. Después de haber estado de iglesia en iglesia, finalmente me uní a la Iglesia. No quería bautizarme hasta que supiera con certeza que era lo correcto. Oré al respecto, y fue de este modo como averigüé que así debía ser y que era lo correcto para mí en ese momento de mi vida.

La manera en que vivo mi fe

Vivo mi fe al enseñarles a mis hijos. Les enseño sobre la fe, la gratitud, el servicio, la oración y cómo tratar a las personas. También procuro enseñar mediante el ejemplo. Tengo cinco hijos adoptivos, y siempre asistimos a la Iglesia los domingos. Participamos en todas las actividades de la Iglesia, incluso las que se realizan entre semana. Trato de enseñar a mis hijos siguiendo las pautas de La Familia: Una Proclamación para el mundo.