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Hola soy Daisy

  • Daisy Chou
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Acerca de mí

Simetría. Fregadero limpio. Jugueteando con mis pulgares. Cajas dentro de cajas. Mirando fijamente paredes bonitas. Horneando pasteles caseros. Haciendo un batido de frutas con una licuadora Vita-Mix. Viajes a Costco. Clases de ejercicios avanzados. Escalando. Faciales. Piruetas. Saltos. Baile de salón. Lentejuelas. Brillantina. Zapatos de tacón alto. Buenos libros. Rock alternativo. Compañía maravillosa. Familia. Amistades. Eternidad. Libros de recetas. Buena comida. Máquinas para hacer helados. Helados. Algodón de azúcar. Matrimonio. Sobrinas. Risas. Recuerdos. Tomar fotografías. Mensaje publicitario. Participar en un blog. Discursar. Frases cortas.

Por qué soy mormón(a)

Oré para que Dios me ayudara a comprender si el Evangelio, el Evangelio completamente restaurado de Jesucristo, era cierto. Una vez que supe que era verdad, no tuve más que aceptarlo y aunque fue un cambio enorme y a menudo difícil desde entonces… he sido sumamente bendecida por mi fidelidad, y mi testimonio no ha hecho más que crecer desde entonces.

Historias personales

¿Qué está haciendo para ayudar a fortalecer a su familia y hacer que tenga éxito?

Mi esposo y yo oramos juntos cada mañana y noche, y oramos de manera individual. También estudiamos las Escrituras juntos y por nuestra cuenta. Además, tenemos apartada una noche cada semana, los lunes, tal como lo recomienda la Iglesia. Sabiendo cuán difíciles pueden ser a veces los lunes, tiene sentido que los lunes también sea el momento para nuestra “noche de hogar”. Cantamos un himno juntos, planeamos nuestra semana, compartimos un pensamiento espiritual y luego hacemos una actividad juntos. Ponemos la felicidad de los demás por encima de la nuestra, nos comunicamos y vivimos lo mejor posible, desinteresadamente, como Cristo nos enseñó.

¿Puede contarnos acerca de su bautismo?

Fue hermoso.

La manera en que vivo mi fe

La gente dice que ahora brillo… esa es la luz de Cristo. Soy más paciente. Soy más honesta. Soy más fiel. Sé que todo lo que tengo: mi familia, mis amigos, mis talentos, mis oportunidades, todo viene Dios. Voy a la Iglesia todas las semanas para renovar mi promesa a Dios y recordar a Jesucristo, mi Salvador, gracias a quien y sin el cual yo no sería nadie y no tendría la oportunidad de rectificar mis errores pasados o presentes. Pero además de eso, sirvo a los demás siempre que puedo. No soy cristiana sólo los domingos… soy cristiana todos los días.