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Hola soy Athelia Kaye Woolley LeSueur

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Acerca de mí

En cuanto a mí, soy diseñadora de moda. Vivo y trabajo en la ciudad de Nueva York. La ropa es algo que desde siempre me ha encantado. ¡También me encanta mi trabajo! Antes era bailarina de danza contemporánea, consejera y analista en un laboratorio de neurociencia. Me casé después de los 30 años y estoy esperando a mi primer hijo. Es una niña y me muero por diseñar ropa para ella.

Por qué soy mormón(a)

¿Por qué soy mormona? Porque he tenido experiencias personales profundas y sagradas con Dios. Gracias a esas experiencias, he sabido de la veracidad del Libro de Mormón. También he llegado a saber que los principios que se enseñan en el Libro de Mormón son verdaderos. Cuanto más los llevo a la práctica, mejor es mi vida. En pocas palabras, ser mormona me hace feliz.

Historias personales

¿Recuerda algún desafío específico en su familia que pudieron superar gracias a los principios del Evangelio?

Cuando tenía 17 años, me diagnosticaron una enfermedad autoinmune que tuvo gran efecto en mi estilo de vida. En los últimos 15 años, he pensado mucho acerca de lo que habría sido mi vida si no hubiera tenido ese desafío. A veces, me he sentido desanimada por las oportunidades que perdí y las metas que no cumplí. Sin embargo, también he pensado mucho en Dios y en el verdadero propósito de la vida. Creo que el principal propósito de mi existencia es obtener un cuerpo físico y progresar espiritualmente. A pesar de que mi enfermedad me ha impedido lograr muchos de mis sueños, sí me ha ayudado a progresar espiritualmente. Sé que Dios nos pone pruebas a fin de que seamos mejores de lo que seríamos si no las tuviéramos. Agradezco la oportunidad de progresar en una manera que nunca hubiera podido de no ser por mi fe en Dios.

La manera en que vivo mi fe

¿Cómo vivo mi religión? Trato de hacer lo básico. Oro por la mañana y por la noche, asisto a la Iglesia y leo las Escrituras a diario. Sin embargo, al volverme grande, he aprendido que, para ser discípulo de Cristo, debo tratar de seguir Sus enseñanzas en los aspectos más complejos y difíciles de la vida. No basta con solo marcar mi lista diaria de cosas por hacer. Para mí, significa ser amable con las personas cuando no tengo el deseo de serlo (¡y eso es cada vez más difícil aquí en Nueva York!). También significa perdonar a las personas cuando no las quiero perdonar. Por último, significa servir a los demás (y, otra vez, ¡sobre todo cuando no quiero!).